Escondida en un valle del norte
de las Sierras Grandes, a 1200 metros de altura
y a 150 kilómetros de la ciudad de Córdoba,
en el Departamento Cruz del Eje, se encuentra la
Estancia Jesuítica de La Candelaria.
La Estancia tiene por origen la merced de tierras
que a comienzos del siglo XVII obtiene el Capitán
García de Vera y Mujica a orillas del Río
Guamanes (hoy Río de La Candelaria). La propiedad
es donada por su hijo a los padres de la Compañía
de Jesús, quienes toman posesión en
1683. A partir de entonces, la orden adquiere tierras
colindantes, hasta conformar una propiedad de 300.000
hectáreas que se extiende desde las Cumbres
de Achala hasta los bañados de Soto.
La Estancia es llamada La Candelaria en homenaje
a la Virgen de Las Candelas, cuya fiesta se conmemora
el dos de febrero de cada año.
En el establecimiento, los padres jesuitas aplican
su experiencia organizativa: desarrollan y equipan
un gran centro ganadero, especializado en la cría
e invernada de mulares. Mayordomos y encargados
atienden sus numerosos puestos y rodeos donde también
se multiplican el ganado vacuno, caballar, ovino
y caprino. En los alrededores del casco de la Estancia
una huerta de frutales, otra de hortalizas, y chacras
de trigo y maíz proveen a sus habitantes.
Como en los otros establecimientos rurales de la
Compañía, la mano de obra es provista
por esclavos negros, ocupados en las actividades
rurales y en cubrir las necesidades cotidianas de
la Estancia. De allí que también haya
construcciones dedicadas a herrería, carpintería,
y un obraje para elaboración de textiles.
El casco de la Estancia alberga una hermosa iglesia
para el culto, la residencia de los Padres y la
ranchería donde viven los esclavos. En sus
alrededores, las obras de ingeniería hidráulica
conforman un conjunto de tajamar, acequias, molinos,
batán y perchel.
El conjunto arquitectónico posee en general
un aspecto cerrado, organizado en torno a un patio
central rectangular, uno de cuyos lados es la Capilla;
a él se accede por un portal lateral ubicado
sobre el atrio.
La Capilla se destaca por su altura y fachada encalada;
posee una planta rectangular y un retablo de mampostería.
Dos sacristías se ubican a sus costados.
La fachada se compone de una puerta central contenida
en un arco rehundido, coronado por un frontis triangular.
En él se apoya una elegante espadaña
de tres aberturas dispuestas en dos niveles que
contienen las campanas. Un perfil de líneas
curvas define la composición y da identidad
al lugar.
Los muros son de piedra, y las cubiertas se realizan
con tirantes de madera de algarrobo, cañas
atadas con tientos de cuero crudo, tejuelas y tejas
españolas.
Complementan el legado colonial, un valioso conjunto
de imágenes religiosas, sagrario, frontal
de altar, ropa litúrgica, objetos de culto
y ornamentos.
La Estancia Jesuítica de La Candelaria es
uno de los conjuntos más originales del Conjunto
de Estancias y Manzana Jesuítica de Córdoba,
declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO
en el año 2.000.
Propiedad del Gobierno de la Provincia de Córdoba,
su puesta en valor ha representado un desafío
complejo. Ubicada en la Pedanía La Candelaria,
en el Departamento Cruz del Eje, su entorno presenta
en la actualidad un patrón poblacional rural
disperso. Las 150 familias de la Pedanía,
señalan con orgullo su permanencia en el
lugar desde hace más de 200 años.
Alejada de las rutas y los circuitos comerciales,
la declaración de UNESCO y las tareas de
restauración que se llevan a cabo, han promovido
a la Estancia como un punto de referencia para el
Turismo Cultural nacional e internacional.